11 abril 2008

Carta abierta a Eduardo Zaplana

Señor Zaplana,
Felicidades por su acta de diputado, y felicidades también por haber abandonado la cúpula directiva de su partido. Sé que sigue siendo miembro de la ejecutiva nacional, pero ha dejado de ser portavoz en el Congreso, un puesto de gran trascendencia que había ocupado durante la pasada legislatura. Le felicito, no porque comparta sus ideas o apoye su partido (que no es el caso), sino porque ha elegido la mejor opción. No van a ser precisamente unos meses benignos para su formación. Por mucho que lo intenten ocultar, dentro del Partido Popular se está librando una silenciosa lucha por el poder, que en pocas semanas se tornará en combate abierto. Usted ha sabido quitarse hábilmente de en medio y retirarse a una cómoda butaca en la tercera fila (si no me falla la memoria visual), para ver el combate sin verse implicado. Creo que su antiguo compañero de aventuras, Ángel Acebes, debería haber hecho lo mismo que usted; aunque supongo que eso hubiera significado abandonar a su suerte al desdichado Mariano.No me sorprendió del todo su decisión. A fin de cuentas, durante esta agobiante VIII legislatura nunca ha estado del todo claro si compartía las tesis más radicales de su partido, y tan sólo se pronunciaba en casos concretos, relacionados con el parlamento. De hecho, la mayoría de las cosas que le he oido decir han sido sobre la vicepresidenta. No ha entrado al trapo de la dialéctica rastrera que otros cercanos a usted han utilizado, aunque a veces no pudiera evitar estar actuando como portavoz. Creo que no le ha hecho mucha gracia que le hayan relacionado con el sector duro de su partido. No sé dónde leí que, en la Comunidad Valenciana, usted representaba el ala moderada y Francisco Camps el ala dura del conservadurismo.

Realmente no sé, en definitiva, por qué ha tomado esta decisión. Sus razones tendrá. Debo insistir en felicitarle por haberla tomado. Cuanto más alejado esté de la directiva del partido en estos momentos, mejor. Creo, además, que el haberse ''retirado'' ha sido como asumir el resultado electoral. Se ha debido dar cuenta de lo infructuoso de la actitud que han mantenido estos cuatro años, y eso ya lo hace mucho más honrado e inteligente que la mayoría de miembros de su partido. Quién sabe si al final decidirá que el mejor retiro es volver a ser alcalde de Benidorm, lejos del bullicio y las broncas de Madrid. Al menos, allí hay playa.

Actualización del 30 de abril. Zaplana ha renunciado a su acta de diputado para aceptar una oferta de Telefónica de convertirse en consejero delegado para Europa. Casi era de esperar. No es fácil pasar de general a sargento. Tal y como están las cosas, hará mejor en marcharse a la empresa privada y dejar de lado la política española por un tiempo. Claro que detrás de todo está siempre don dinero; el hecho de multiplicar por 200 mi sueldo también me haría abandonar cualquier puesto en el que estuviese. Cada vez se pone más interesante este periodo que nuestros amigos periolistos están llamando precongresual.